Cuando el ánimo toma vacaciones
Hay días en que mi ánimo se toma de vacaciones, sin avisar, dejándome solo con el arduo trabajo de motivar mis pensamientos y mi cuerpo a seguir adelante. A veces se por horas, otras por días e incluso por semanas. A pesar de que he tratado de llegar a un acuerdo, este simplemente se desvanece. Lo peor es que con el paso del tiempo, mi animo se pierde por más tiempo y de forma más recurrente, dejándome con el miedo de que algún día vaya a renunciar, y cuando eso ocurra, me veré obligado a renunciar también ante el destino letal.